martes 7 de julio de 2009

¿Es el arco el puesto más ingrato?


Hoy he decidido tirar sobre la mesa un tema tabú para nuestra sociedad, un tema que tiene mucho de mito, de leyenda, me estoy refiriendo a los goleros, arqueros o guarda metas, o como les quieran llamar. Estos hombres, ¿ocupan el lugar más ingrato dentro de una cancha de fútbol? Intentaremos en el día de hoy reconfirmar esta idea o derribar esta leyenda urbana. Porque hay historias que merecen ser contadas, como promulgaba un afamado conductor de nuestra televisión.

Hoy hablaremos de estos hombres que en la foto siempre salen paraditos con cara seria, sin sonrisas, con indumentaria distinta al resto de sus compañeros. Por mucho tiempo vistieron clores sobrios, hoy parte del marketing son victimas de la moda, pero siempre vistiendo ropas que dificultan que estos hombres pasen inadvertidos ante la mirada de todos. Sujeto amado el día que tu equipo logra un empate, y si el azar o la diosa fortuna esta de su lado tu equipo gana, llevándose toda la gloria la diosa fortuna. Ahora si tu equipo pierde son odiados, la diosa los cornea con cualquiera y ahí no insultamos a la dama, sino a él. Llegando a limites de odio infinito, y lo que es peor borrados completamente de nuestra memoria. Sino pregunto: ¿quién se acuerda de Oscar Ferro o Galileo Percovich?

Pero no es todo negativo, existen eso seres que traspasan las barreras de lo real generando realidades virtuales ajenas a su vida, sino pensemos un poco, Fernando Alves es quien cambio este puesto generando una verdadera revolución. Quién diría que un golero, que sufrió 6 goles en un mundial, hoy se pasee por programas de televisión, y camine por nuestras calles gozando del clamor popular y seguir adelante con su vida como un verdadero Kapo del arco.

A ti Fernando y a todos aquellos que sufrieron el: alt control suprimir de nuestra memoria hoy dedicamos esta crónica.

Un punto favorable para este puesto es el contacto directo de este jugador con los fotógrafos o los alcanza pelotas de turno, logrando mantener charlas amenas y relajadas. Obteniendo de los fotógrafos miles de copias para plagar su cuarto con sus voladas magistrales. Fotos que miraran sus nietos y que no podrán reconocer a su abuelo, ya que ese viejo caucásico es imposible que en algún momento de su vida se haya tirado de palo a palo, sumándole el inconveniente de que en todas las fotos sale de espaldas.

Mientras que con sus diálogos con los alcanza pelotas, lograra conseguirle trabajos a sus sobrinos y ahijados. Si su vida deportiva transcurrió en un equipo denominador menor o chico, conocerá a todas las damas que asisten a los juegos, siendo este el único integrante de su equipo, que podrá afirmar: “…epa, epa, a esa la vi yo primero…”

Sin embargo algunos días no es muy grato defender la portería de un equipo. Me refiero particularmente a los días de lluvias. Ahora si sin temor a equivocarme, en estos días uno quisiera jugar de cualquier cosa, menos de golero, si hasta el coca colero esta mejor refugiado que nuestros héroes.

Es un candidato seguro a la gripe, ya que el resto del equipo se encontrara chapuceando en la mitad de la cancha, de manera que al llegarle el balón a su radio de alcance, este se encontrará frió como un freezer, dificultándose la tarea de evitar la caída de su arco. Y como es sabido en estos días la gente en las tribunas brilla por su ausencia, por lo cual este hombre de vestimenta gruesa y mojada, no podrá disfrutar ni un café. Ah me olvidaba, en estos días su amigo fotógrafo se encontrara cubriendo algún evento social, pero bajo techo.

Sin comerla y sin beberla estos hombres se ven sometidos al insulto constante. Pero aunque parezca cosa del destino esto lo llevan desde la cuna. Ya que en el barrio eran insultados por sus pares, cuando sus madres los llamaban a merendar, por que todos sabemos que estos sujetos eran los dueños de la pelota.

Y ni hablar de cuando son comparados con señoritas de cabaret. Ese hombre debe volver a su hogar y explicarle a sus hijos de que se trata de calumnias de los inadaptados de siempre, y que su profesión lejos está de asemejarse a dicha profesión.

Aunque lamentablemente muchas vece sus hijos no lo creerán del todo. Pero peor que el insulto verbal, es el insulto psicológico al que se ven sometidos por parte de los periodistas deportivos, con frases como: “…hoy no tuvo una buena tarde…” cuando el partido se disputo en horas de la noche; “…lo hemos visto salir de peores…” y era su primer partido en primera. Y la peor de las frases: “…usted no tiene nada que ver con Chilavert, Proud Home o Abondancieri, usted es…usted…” frase que denota que usted será toda su vida un golero de equipos intrascendentes y que pasara a la gloria si tiene la suerte como eterno suplente, de algún golero que si tenga que ver con los arqueros anteriormente mencionados.

Por lo tanto, ¿es el arco el puesto más ingrato dentro de una cancha de fútbol?

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